jueves, 9 de mayo de 2013

En el país de Nunca Jamás.

Ese niño que llevas dentro de ti, ¿tiene tu mismo nombre?, ¿cómo se llama?, ¿cuántos años tiene? Dile que salga a jugar. ¿Cuánto tiempo lleva en ti? ¿Y hasta cuándo se va a quedar? Sé que muchas veces se apodera de ti.

Es gracioso, divertido, me encanta jugar con él, verle reír, hacerle feliz. Sin embargo, hay tantas otras veces que se vuelve oscuro, que se encierra en sí mismo y tiene esas cosas de las que no habla y que son para mí tan difíciles de comprender...¿cómo funciona su mente?, ¿en qué piensa? Se pone contestón, vacilón. Se enfada. Pero es de esa rabia infantil tan apasionada, sentida y, a la vez, absurda que le nace del estómago y le cierra la garganta. Es orgulloso. Es egoísta. ¿Cuánto tiempo más va a estar?, ¿y qué pasará cuando se vaya?, ¿desaparecerá también tu faceta juguetona y dulce?, ¿tu cariño inocente, puro y espontáneo se volverá entonces rutinario y vulgar?

¿Se irá algún día? Pensándolo mejor...¿eso es lo que quiero, que se vaya?, ¿no puede haber un término medio? Le he cogido cariño a ese niño, pero necesito que empiece a comprender, que empiece a hablar y a pensar algunas cosas como un adulto. ¿Existe acaso esa posibilidad?

lunes, 29 de abril de 2013

Poesía.

Ojalá (Silvio Rodríguez)





Ojalá el mundo estuviera lleno de éstos. Qué fácil resulta expresarse con sus palabras en nuestras bocas. A los poetas. A los cantautores.

sábado, 13 de abril de 2013

A veces, destellos mentales.

Qué especie, ésta, la de los humanos.
Creen ser únicos, originales.
Creen ser originales incluso en lo que respecta a sus errores.
Y lo que ignoran es que ése, ése es el primer error de todos.







Sorpresa.



Relato de un error (Nacho Vegas)


sábado, 1 de diciembre de 2012

Mis actos inexplicables.

Puede que suene a tópico, pero la verdad es que hay canciones que, sin decir nada, son capaces de transportarte a lugares en dimensiones que nunca antes habrías imaginado. Lugares que se encuentran dentro de ti. Cuando las vuelves a escuchar regresas a ese lugar y te sientes en casa. Haces de cada detalle, de todos sus olores, tuyos. Otras veces, ves una puerta que no conocías y, al abrirla, descubres un nuevo rincón. Así, hasta que es tan tuya que el hecho de que tenga un autor llega a parecerte absurdo. Es para ti. Te llena. Te recorre el cuerpo. Es tuya. Poco a poco, todas esas canciones van formando un férreo rompecabezas a lo largo del tiempo que, por mucho que lo intentes es, inevitablemente, tuyo.

Actos inexplicables (Nacho Vegas)


lunes, 26 de noviembre de 2012

Como el mismísimo fénix.

Como decíamos ayer...

Sí, llevo mucho tiempo sin pasar por aquí. ¿Quieres saber por qué? Te daré una breve y concisa respuesta de boca del propio Joaquín Sabina:

Las canciones deben ser tristes, porque siempre hablan de desamor, de fracaso; cuando estás en ese momento, tan escaso en la vida, de pasión compartida, no se escribe, se vive.

Nada más.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Incidente en el bucle infinito.


Con prisas y sin desayuno, como cada mañana. En el mismo momento en que abre la puerta siente el juguetear del frío en su nuca y cómo araña sus mejillas. Y poco a poco el calor del sol va cerrándole los ojos y adentrándole en la poquedad del día. Entre las paredes de la Rúa se escurren los cuerpos y se aíslan las mentes. Duran una eternidad esos doscientos metros buscando, como cada día, una chispa en la mirada, una banda sonora, un olor electrizante congelados en el tiempo. Un tímido visaje que lo vuelva loco. Pero al doblar la esquina sólo encuentra, como cada vez, al mendigante desengaño, a la trashumante decepción. Las ganas y el misterio se desvanecen en él.



Con retraso y sin preocupación, como cada mañana. En el mismo momento en que abre la puerta, siente el hormiguear del calor en sus manos y cómo acaricia su tez. Y poco a poco la humedad del aire va adhiriéndosele a los huesos y sumiéndole en la soledad del gentío. Entre las paredes del aula se amontonan los cuerpos y se encadenan las mentes. Duran un milenio esos varios pasos tanteando, como cada día, un gesto amable, un silencio incómodo, una palabra educada anclados en el hábito. Un cordial saludo que lo llene de tedio. Pero al volver la cara encuentra, por primera vez, al electrizante olor, a la chispeante mirada. Las ganas y el misterio se apoderan de él.

lunes, 13 de febrero de 2012

Puedo ponerme cursi y decir...

Quiero aprender a vivir tus días, quiero que me enseñes.
Pégate a mí, contágiame. Arrástrame contigo.
Haz que me tiemblen los labios.

A la orilla de la chimenea (Joaquín Sabina)